Cuando hablamos de la falsificación de documentos o falsedad documental hacemos referencia a todos aquellos certificados, documentos privados, así como públicos, oficiales y mercantiles e incluso tarjetas de crédito, débito y cheques de viaje que han sido alterados o simulados completamente o parcialmente.  Esta pericia puede haber sido dada por funcionarios, autoridades o particulares.

Debe contemplar también que la falsedad documental es un delito según la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal de nuestra legislación y las consecuencias para ambas partes (tanto para aquél que falsifica como para el que sospecha sobre la veracidad del documento) son significativas.

Para todos aquellos que se hayan hecho la siguiente pregunta “¿Qué pasa si falsifico un justificante médico?” aquí dejamos uno de tantos casos en los que una falsificación ha tenido consecuencias.

¿Cuáles son los fraudes más comunes en este ámbito?

Dentro de todas las posibles modalidades de fraude, hoy en día está constatado que la falsedad documental sigue siendo el método más común, entre los que se encuentran:

  • Firmar el nombre de una persona en un documento.
  • Falsificar el sello o la letra de una tercera persona.
  • Modificar, sin consentimiento alguno, algunas especificaciones de un documento legal.
  • Falsificación de moneda.
  • Presentar un cheque o cualquier otro documento financiero falso o modificado.

Problematica de falsificar documentación

La dificultad de diferenciar hoy en día cualquier falsificación de documento ha crecido exponencialmente. La aparición de las nuevas tecnologías en el mundo de la electrónica y la impresión digital son las encargadas de complicar la distinción a simple vista de todo tipo de imitaciones/falsificaciones.

Pero no todo va a ser malo. La aparición de tan avanzada tecnología también nos resulta de utilidad a quién combatimos diariamente contra el fraude.

Tanto las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como los detectives privados disponemos de unos medios técnicos muy avanzados para la detección de todas estas conductas ilícitas.

Gracias a todos y cada uno de ellos podemos afirmar con garantías si una firma permanece a su titular, si la tinta empleada en un documento o billete se encuentra alterada o si pudieran ser falsos o no un documento concreto.

La falsificación de la firma o la superposición de la misma son dos de las mayores acciones fraudulentas en este campo. Afectan tanto a personas de a pie como a grandes corporaciones y su repercusión en términos económicos alcanza una gran magnitud.

No dudes en contactar con nosotros ante la más mínima sospecha sobre la autenticidad de un documento, una firma o un escrito. Nuestro equipo de profesionales especializado podrá dar luz a un problema de semejante importancia.

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